Un vampiro es, (como todos sabemos), en la cultura popular de varios países, una criatura que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. Probablemente la base de la mayoría de las ideas acerca de vampiros que forman parte de la cultura popular actual sean basadas en libros o películas (como su capacidad de transformarse en murciélagos, el hecho de que pasen el día durmiendo en un ataud protegíendose de la luz del sol, o que se les pueda matar con una estaca en el corazón, una bala de plata, un crucifijo y un puñado de ajos).
Lo cierto es que de las leyendas originales queda ya poco. Algunos estudiosos del vampirismo han sugerido que estas leyendas se hallan relacionadas total o parcialmente con casos de patologías reales como la rabia, que en la antigüedad se debían suponer un terrorífico misterio para médicos y pacientes. Los vampiros ya eran conocidos en épocas tan remotas como Mesopotamia o el Antiguo Egipto, pero el auge de estas leyendas se dio en la Edad Media (cuando se le otorgaron simbolismos religiosos), y vuelve a darse actualmente en la cultura (cine, literatura, videojuegos...)
Quizá el mayor atractivo de los vampiros actuales es que se los describe como seres físicamente poderosos, tan fuerte como veinte hombres, de una virilidad o feminidad extraordinarias, eternamente jóvenes e increiblemente sexys.

Como leyendas reales, conocemos, por ejemplo, en Cataluña, el caso de Ugarés, un hombre que se dice que murió en el siglo X en una batalla, en la que sufrió un ataque de posesión que descargó contra sus enemigos. Luego en el siglo XV se construyó un castillo donde había sido enterrado. Hubo toda clase de desgracias, como enfermedades plagas y muertes extrañas, se dedicó, además a realizar todo tipo de tropelías como asesinar niños y luego beberse la sangre de estos y comerse sus cuerpos. Todos los habitantes de la villa decían que nunca envejecía y que adivinaba el futuro. En 1427 hubo un terremoto en la zona y todos creyeron que Ugarés había muerto, pero años después aparecieron de nuevo las epidemias y las desapariciones de personas y durante siglos la leyenda de los Ugarés pervivió.
El más famoso, es, por supuesto, Dracul, el príncipe transilvano Vlad III Dracul, fue el modelo que recogería el escritor Bram Stoker para crear su famosísimo personaje, el Conde Drácula (que también tuvo su versión en el cine). Pese a lo que se dice en la novela de Stoker, los rumanos no establecen conexión entre Vlad III y el vampirismo; de hecho, debido a su capacidad para expulsar a los turcos de la zona (mediante métodos extremadamente crueles y brutales) se le considera un héroe nacional. Por los mismos métodos, también logró que desapareciera toda delincuencia de su reino.
Y como casos reales de atracción patológica por la sangre, la historia ha dejado también una serie de personajes. Desde el caballero Gilles de Rais, antiguo compañero de armas de Juana de Arco, que buscando en la sangre el secreto de la piedra filosofal torturó y dio muerte a unos 300 niños, hasta la ya conocida condesa Báthory, que supuestamente bebía sangre de doncellas para mantenerse joven. En el siglo XV existió una familia vampírica que vivía en East Lothiam, (Escocia). Primero fueron una pareja que ingerían la sangre y comían a los viajeros que se hospedaban en su casa. Luego sus hijos heredaron estas actuaciones de vampiros.
En la época moderna ha habido multitud de casos de asesinatos a manos de personas que creían ser vampiros o les atraíam estas prácticas, sin embargo, los medios de comunicación evitan dar gran eco de ellos. Por ejemplo, Allan Menzies, un joven escocés de 22 años adicto al cine que se obsesionó con la película "Queen of the Dammed" (basada en las Crónicas Vampíricas de Anne Rice), según declaró posteriormente a su detención tras matar a Thomas McKendrick (un amigo que le facilitó la película por primera vez), vio la película más de cien veces durante ese mes y al final hizo un pacto con Akasha, la vampiresa de la película, para que le convirtiera en inmortal si mataba a alguien. Cuando un día su amigo se burló e hizo comentarios sexuales sobre la actriz que la interpretaba, Allan se abalanzó sobre él, le asestó 42 puñaladas y le destrozó la cabeza con más de 10 martillazos, finalmente se bebió su sangre y comió parte de su cerebro. Durante el juicio no se mostró arrepentido en ningún momento e insistía en haberse convertido en un vampiro inmortal.
Seguro que esta noche dormiréis un poco peor...